viernes, 14 de febrero de 2014

Avances del nacionalismo en Europa


Los liberales del siglo XIX fueron nacionalistas en su pensamiento y en su actitud, y trataron de sustituir los antiguos estados feudales de siervos por estados nacionales de personas libres.

El siglo XIX desarrolló la investigación histórica, lingüística, folclórica y cultural. El romanticismo también colaboró gracias a su interés por las tradiciones y costumbres populares.
El nacionalismo del siglo XIX fue complejo en sus orígenes, ya que tuvo dos vertientes:
La revolución suponía la liberación de los pueblos oprimidos por tiranías extranjeras. Cualquier comunidad podía convertirse en una nación si lo deseaba. Del mismo modo, cualquier persona podría cambiar de nacionalidad con solo desearlo.


viernes, 31 de enero de 2014

Soberanía

Soberanía

Portada de Leviatán de Thomas Hobbes representando al soberano como un cuerpo masivo compuesto por muchas personas, que empuña una espada y un báculo pastoral.
La soberanía es el derecho que tiene el pueblo a elegir a sus gobernantes, sus leyes y a que le sea respetado su territorio. Según esto, habría que considerar que el derecho se tiene frente a alguien y porque alguien lo concede; en consecuencia, habría que convenir en que la soberanía, más que un derecho, es el "poder". Un poder al modo que recoge Jean Bodin en su definición de soberanía.
Según la clásica definición de Jean Bodin, recogida en su obra de 1576 Los seis libros de la República, soberanía es el «poder absoluto y perpetuo de una República»; y soberano es quien tiene el poder de decisión, de dar las leyes sin recibirlas de otro, es decir, aquel que no está sujeto a leyes escritas, pero sí a la ley divina o natural. Pues, según añade Bodin, «si decimos que tiene poder absoluto quien no está sujeto a las leyes, no se hallará en el mundo príncipe soberano, puesto que todos los príncipes de la tierra están sujetos a las leyes de Dios y de la naturaleza y a ciertas leyes humanas comunes a todos los pueblos».
Esta inicial definición muestra en síntesis la amplitud del concepto de soberanía, que, como tal, viene perdurando a través de los tiempos, aunque no exento de variaciones a lo largo de la historia en su intento de justificar el devenir del sujeto de la soberanía (el Pueblo, la Nación, el Estado).

martes, 7 de enero de 2014

La especie humana surgió como producto de un largo proceso de cientos demiles de años, diferenciándose del resto de los animales.Con el desarrollo de la posición erecta se liberaron las manos; eso permitióacceder a una alimentación variada ydeterminó un aumento en el tamaño y lasfunciones del cerebro.A diferencia de los animales que tomanpor instinto lo que brinda la naturaleza, apartir de su constitución biológica, elhombre produce sus medios de vida:fabrica instrumentos para sobrevivir.Así, los hombres transformaron lanaturaleza haciéndola servir a sus propiosfines y, al hacerlo, se transformaron a símismos, desarrollándose la sociedadhumana. El hombre ha sido, y es, producto de su propio
trabajo.
Los hombres son seres sociales: en grupo trabajan y sobreviven. El trabajo lorealizan siempre en relación con otros hombres, produciendo colectivamente,cooperando entre ellos.Esta práctica en la producción, desde la fabricación de los más toscosinstrumentos para cazar, requirió e hizo posible el desarrollo del lenguaje y delpensamiento. Éste es el reflejo de la naturaleza y de la propia práctica en elcerebro de los hombres y, a la vez, hace posible todas sus actividades.Los hombres transforman la naturaleza desarrollando las
fuerzasproductivas
de la sociedad, es decir, los instrumentos de producción y lascapacidades y habilidades de los propios trabajadores. Las relaciones queestablecen entre sí en la producción, las
relaciones de producción
, son labase de la sociedad y de todas las demás relaciones sociales (en la política,la cultura, la familia).

jueves, 19 de diciembre de 2013

Buen vivir, naturaleza y nacionalidades en la nueva Constitución: una lectura esperanzada



La coyuntura pre referéndum por la que atraviesa el país, invita a los ecuatorianos y ecuatorianas a realizar una lectura positiva y renovada del texto constitucional que se propone para su aprobación. Dicha lectura, centrada en el texto del proyecto antes que en el contexto político en el que fue generado, resulta un ejercicio complejo pero imprescindible  para fundamentar un voto que responda a la pregunta planteada, que es exclusivamente un sí o un no al proyecto de Constitución, sin confundirla con un sí o un no a la gestión del Jefe de Estado que lo impulsa.

Ese ejercicio lleva a quien escribe estas líneas, a resaltar algunos elementos inéditos en el constitucionalismo ecuatoriano, que están entre los aportes más destacados del proyecto de Montecristi. El primero de ellos es la noción del “buen vivir” como una pieza clave en la definición ideológica que orientaría el nuevo marco constitucional de la gestión pública.

El “buen vivir”, “sumak kawsay”, “penker pujustim” o “waa quiriri” como se lo expresa en algunas da las lenguas habladas en el Ecuador, es una categoría simbólica que denota, en la cosmovisión de numerosos pueblos ancestrales, un conjunto de valores que dan sentido a la existencia en el plano individual y colectivo. Vida en armonía que conjuga la relación con el entorno natural, la “tierra sin mal” y con la cultura o “sabiduría de los ancestros”. Es un concepto complejo, extraño a las tradiciones ético-religiosas de las que se nutre la civilización occidental, obsesionada no por “vivir bien” sino por “vivir mejor”.

No es fácil para la mayoría mestiza de ciudadanos ecuatorianos interpretar plenamente este concepto, y aunque el proyecto constitucional busca delinear el buen vivir vinculándolo con el goce efectivo de los derechos, la interculturalidad, las diversidades y la armonía con la naturaleza, se hará necesario, de entrar en vigencia el proyecto constitucional, que la Nación ecuatoriana impulse un diálogo franco y genuinamente intercultural para llenar de contenidos a la noción del “buen vivir”.

Íntimamente vinculados con este reto está también llenar de contenidos la Plurinacionalidad que define el carácter del Estado ecuatoriano a fin que de que más allá de ser una proclama enunciativa, se convierta en el reconocimiento efectivo de la unidad en la diversidad. El proyecto constitucional da un paso adelante en ese sentido al definir la  titularidad de derechos de las nacionalidades que conforman el Ecuador, aunque aún no haya quedado nítidamente claro su contorno como forma de organización social  y el de sus gobiernos propios.

El avance alcanzado en ese aspecto es la redefinición de las circunscripciones territoriales indígenas, institución ya enunciada en la Constitución del 98 y que el proyecto de Constitución se las entiende como gobiernos territoriales autónomos “que se regirán por principios de interculturalidad, plurinacionalidad y de acuerdo a los derechos colectivos”.

El reconocimiento de los derechos colectivos de carácter étnico, fue un avance importante de la Constitución de 1998, fundado en los instrumentos internacionales vigentes en ese momento, en especial el Convenio 169 de la OIT. Su aplicación en la década de vigencia del esa carta Fundamental ha sido deficitario pero el impacto de su vigencia ha sido invalorable para reafirmar la visión de los indígenas, ante los ojos del país y ante los suyos propios,  como sujetos de derechos.

En el proyecto de nueva Constitución, se mantuvieron los derechos alcanzados en el 98 y se incorporaron otros importantes, como el reconocimiento del derecho al territorio y a la autodeterminación de los pueblos en aislamiento voluntario y el derecho a recuperar los lugares rituales y sagrados. Además se hizo explícita la prevalencia de los instrumentos internacionales de derechos humanos, incluyendo pactos, convenios y declaraciones en su aplicación.

Esta explicitación es importante en relación a un derecho que marcó el techo con el que se topó la voluntad política de la mayoría de la Asamblea  de incorporar los avances empujados por el movimiento indígena. La correlación de fuerzas no dio más como para que la Asambleaavance del derecho a la consulta previa al derecho al consentimiento libre, previo e informado de las comunidades afectadas por decisiones estatales que los afecten gravemente cultural y ambientalmente, derecho que actualmente se halla reconocido en el Sistema Jurídico Internacional.

Cuando se trató de éste derecho cuyo reconocimiento rasguña los intereses de los grandes poderes transnacionales beneficiarios de la explotación de recursos naturales, el Gobierno dijo no. En el texto aprobado por la Asamblea se reconoce como un  derecho colectivo indígena y afroecuatoriano la consulta previa y ante la eventualidad de una respuesta negativa de los consultados, se  dispone se proceda “conforme a la Constitución y a la Ley”. Esta salida no hace sino postergar la discusión respecto al tratamiento del No de las comunidades, hasta que la situación se produzca y eventualmente los jueces nacionales o internacionales resuelvan reconociendo o no el derecho al Consentimiento.

Sobre los recursos naturales no renovables se mantuvo la propiedad y la facultad de explotarlos en   el Estado, que puede delegarla pero sin que su participación en las ganancias sea menor al 50%.  El agua es un derecho fundamental e irrenunciable y patrimonio nacional estratégico de uso público.

También se fortaleció la protección de las áreas naturales protegidas y las zonas intangibles frente a la explotación de recursos naturales en su interior, aunque no a un nivel óptimo, pues se la permite, a condición de una declaración de prioridad nacional dictada por el Presidente de la República con la aprobación de la legislatura.

En general, la nueva Constitución, de entrar en vigencia traerá herramientas importantes para la defensa del ambiente y de los derechos vinculados a él. Así, incorpora un principio “In dubio pro natura” que obliga  a que en caso de duda sobre la interpretación de los derechos, ésta se a hecha de la manera que mejor sirva a la protección de la naturaleza. Igualmente se incorpora la Responsabilidad ambiental objetiva  que implica que el beneficiario de una actividad de riesgo ambiental responda por los daños incluso en caso fortuito o fuerza mayor; la imprescriptibilidad de las acciones para perseguir y sancionar daños ambientales  y la carga de la prueba, dentro de procesos por daño ambiental, pasa de quien alega el daño al demandado.

También se crea una Defensoría del Ambiente y la Naturaleza, se declara al Ecuador libre de semillas transgénicas y se prohíbe la apropiación de derechos sobre productos obtenidos a partir de conocimientos colectivos asociados a la biodiversidad.

Sin embargo, el avance más interesante en materia ambiental que trae el proyecto de nueva Constitución es el reconocimiento de la naturaleza como sujeto de derechos. Este reconocimiento, conceptual y filosóficamente vinculado con la visión de un país plural que impulsan el Buen Vivir  y la Plurinacionalidad, implica una ruptura con paradigmas jurídicos, éticos y hasta religiosos. Pensar a la Naturaleza no como un algo, objeto de apropiación sino como un alguien sujeto de derechos es retomar un valor latente en todas las culturas y los tiempos, que ha sido postergado y olvidado por la modernidad.

La angustia global  por la crisis ambiental originada en el cambio climático, impone la búsqueda de propuestas jurídicas y políticas innovadoras. El reconocimiento de Derechos a la Naturaleza  está a la vanguardia de ellas a nivel mundial.

Los derechos que se reconocieron a la naturaleza son tres  de carácter sustantivo:  (1) el derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos, (2) el derecho a la restauración y (3) el derecho a que el Estado aplique medidas de precaución y restricción para las actividades que puedan conducir a la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales, incluida la prohibición de que se introduzcan elementos que puedan alterar de manera definitiva el patrimonio genético nacional y la apropiación de servicios ambientales.

Adicionalmente se reconoce el derecho adjetivo difuso cuya titularidad corresponde a toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad de exigir a las autoridades públicas el cumplimiento de los derechos de la Naturaleza, sin perjuicio de las competencias de la Defensoría Ambiental y dela Naturaleza.

¿Será que la aprobación de la nueva Constitución con todos estos avances garantizará la protección de los pueblos ancestrales y la Naturalezaenrumbando al Ecuador por la senda de la sostenibilidad? En absoluto.

La CONAIE, por ejemplo, al anunciar su posición de sí en el referéndum, ha explicitado un criterio profundamente pragmático respecto al texto Constitucional. Su lucha, ha dicho, no comienza ni termina con la aprobación de esta Constitución. Sencillamente, opta en el referéndum por el texto de Constitución que le brinda algunas herramientas jurídicas adicionales que pueden serle útiles en una lucha que es esencialmente política.

Garantizar un mundo más justo, equitativo, inclusivo y respetuoso de la naturaleza, que permita la vida en armonía será fruto de un esfuerzo de ejercicio de poder frente a proyectos políticos que, más allá de los discursos, responden en la práctica a intereses transnacionales que lucran de la destrucción del planeta y de los pueblos. Un poder fundado en la dignidad de las personas y por tanto en los derechos. Resistir frente a la visión hegemónica de control corporativo del mundo y su riqueza es un derecho, que, por cierto, también está reconocido a la nueva Constitución.

viernes, 13 de diciembre de 2013

LA HISTORIA DEL CARPINTERO
(Ap. de nuestro amigo José Guadalupe Torres)
Había una vez un viejo carpintero que, cansado ya de tanto trabajar, estaba listo para acogerse al retiro y dedicarle tiempo a su familia.
Así se lo comunicó a su jefe, y aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia; de alguna forma sobrevivirían.
Al contratista le entristeció mucho la noticia de que su mejor carpintero se retiraría y le pidió de favor que si le podía construir una casa más antes de retirarse.
El carpintero aceptó la proposición del jefe y empezó la construcción de su última casa pero, a medida que pasa el tiempo, se dió cuenta de que su corazón no estaba de lleno en el trabajo.
Arrepentido de haberle dicho que sí a su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y la dedicación que siempre ponía cuando construía una casa y la costruyó con materiales de calidad inferior.
Esa era, según él, una manera muy desafortunada de terminar una excelente carrera, la cual le había dedicado la mayor parte de su vida.
Cuando el carpintero terminó su trabajo el contratista vino a inspeccionar la casa.
Al terminar la inspección le dió la llave de la casa al carpintero y le dijo: "Esta es tu casa, mi regalo para tí y tu familia por tanto años de buen servicio".
El carpintero sintió que el mundo se le iba...
Grande fue la verguenza que sintió al recibir la llave de la casa, su casa. Si tan sólo el hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente.
Así también pasa con nosotros. A diario construímos relaciones en nuestras vidas, y en muchas ocasiones ponemos el menor esfuerzo posible para hacer que esa relación progrese.
Entonces, con el tiempo es que nos damos cuenta de la necesidad que tenemos de esa relación.
Si lo pudiésemos hacer de nuevo, lo haríamos totalmente diferente. Pero no podemos regresar.
Tú eres el carpintero. Cada día martillas un clavo, pones una puerta, o eriges una pared.
Alguien una vez dijo: "La vida es un proyecto que haces tu mismo. Tus actitudes y las selecciones que haces hoy construyen la casa en la cual vivirás mañana". ¡Construye sabiamente!
Recuerda... trabaja como si no necesitaras el dinero; ama como ni nunca te hubiesen herido; baila como si nadie te estuviera observando...
Para el mundo tal vez tu seas una sola persona, pero para una persona tal vez tú seas el mundo...

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La orina sustituye al enchufe para recargar el móvil


El equipo del laboratorio de Robótica de Bristol (Inglaterra) ha dado un gran paso en materia de biocombustible al crear baterías de móvil que se recargan con orina humana. Por el momento la cantidad de energía producida tras 24 horas de carga permitió el uso del teléfono durante 25 minutos, durante los que se enviaron sms, se navegó por la red y se realizaron pequeñas llamadas.

El desarrollo de los terminales smartphones o móviles inteligentes avanza imparable en todo el mundo, pero la tecnología de sus baterías no lo hace al mismo ritmo. Es común ver a usuarios de estos móviles llevar encima un cargador para conectar en cualquier momento y lugar su móvil a la corriente y poder estar localizables todo el día. Esto podría cambiar con la comercialización de este revolucionario método de conversión del desecho en electricidad.

Su funcionamiento se basa en celdas de combustible biológicas, de momento del tamaño de una batería de coche, en las que la energía química es convertida en energía eléctrica mediante la acción bacteriana. Estas bacterias, cultivadas en el interior de cilindros de carbono, reaccionan ante la presencia del fluido produciendo una descarga eléctrica que es almacenada. Las celdas de combustible microbianas ya habían sido descubiertas hace más de una década, pero nunca habían llegado a ser oficialmente viables. 

Cada vez son más comunes las investigaciones que buscan aprovechar el cuerpo humano para generar energía y evitar el tener que desprenderse del dispositivo. Científicos británicos desarrollaron también un vehículo que funcionaba a partir del gas metano presente en excrementos humanos, incluso un equipo español ha logrado mover un coche teledirigido usando anillas de latas de refrescos. Esta fuente de energía resulta especialmente ecológica ya que no depende de condiciones metereológicas ni de restricciones geográficas, sino que cualquier persona en cualquier momento puede alimentar el dispositivo sin necesidad de un enchufe.
Uno de cada cinco soles tiene un planeta como la Tierra en zona habitable



  Ya prácticamente nadie piensa que estamos solos en la galaxia. Sin embargo, como indican los datos recogidos por el satélite Kepler de la NASA, parece que existen muchos más planetas de los que podemos pensar con vida lejos del Sistema Solar. Según dichos datos, una de cada cinco estrellas similares a nuestro Sol tendrían un planeta con un tamaño parecido a la Tierra en una zona habitable. 

De los aproximadamente 100.000 millones de estrellas que se encuentran en nuestra galaxia, ¿cuántas pueden tener un planeta dentro de la zona habitable orbitando a su alrededor? Este es la pregunta que se han realizado los investigadores de la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Hawái. Y es que para que pueda haber vida (tal y como la conocemos nosotros) es necesario que tenga agua, como en la Tierra, es decir a una distancia ni muy lejos ni muy cerca de su estrella. Si se sitúa demasiado lejos hará demasiado frío, mientras que si está demasiado cerca será un planeta demasiado caliente.

Los investigadores han analizado miles de datos recogidos por el telescopio espacial Kepler y el Keck, situado en Hawai. Su conclusión: alrededor del 22 por ciento de las estrellas parecidas al Sol (a nivel de temperatura) tienen planetas de un tamaño similar a la Tierra (entre una y dos veces su tamaño) y orbitan a su alrededor a una distancia dentro de la zona habitable.

Como explica Erik Petigura, director del estudio publicado en PNAS, "esto significa que cuando se mira hacia los miles de estrellas en el cielo nocturno, la estrella más cercana similar al Sol con un planeta de tamaño a la Tierra situado en la zona habitable está probablemente a tan sólo 12 años luz de distancia y se puede ver a simple vista“.

Sin embargo que se den dichas condiciones no es un valor seguro para que exista agua líquida y vida en otros planetas.