miércoles, 20 de noviembre de 2013

La orina sustituye al enchufe para recargar el móvil


El equipo del laboratorio de Robótica de Bristol (Inglaterra) ha dado un gran paso en materia de biocombustible al crear baterías de móvil que se recargan con orina humana. Por el momento la cantidad de energía producida tras 24 horas de carga permitió el uso del teléfono durante 25 minutos, durante los que se enviaron sms, se navegó por la red y se realizaron pequeñas llamadas.

El desarrollo de los terminales smartphones o móviles inteligentes avanza imparable en todo el mundo, pero la tecnología de sus baterías no lo hace al mismo ritmo. Es común ver a usuarios de estos móviles llevar encima un cargador para conectar en cualquier momento y lugar su móvil a la corriente y poder estar localizables todo el día. Esto podría cambiar con la comercialización de este revolucionario método de conversión del desecho en electricidad.

Su funcionamiento se basa en celdas de combustible biológicas, de momento del tamaño de una batería de coche, en las que la energía química es convertida en energía eléctrica mediante la acción bacteriana. Estas bacterias, cultivadas en el interior de cilindros de carbono, reaccionan ante la presencia del fluido produciendo una descarga eléctrica que es almacenada. Las celdas de combustible microbianas ya habían sido descubiertas hace más de una década, pero nunca habían llegado a ser oficialmente viables. 

Cada vez son más comunes las investigaciones que buscan aprovechar el cuerpo humano para generar energía y evitar el tener que desprenderse del dispositivo. Científicos británicos desarrollaron también un vehículo que funcionaba a partir del gas metano presente en excrementos humanos, incluso un equipo español ha logrado mover un coche teledirigido usando anillas de latas de refrescos. Esta fuente de energía resulta especialmente ecológica ya que no depende de condiciones metereológicas ni de restricciones geográficas, sino que cualquier persona en cualquier momento puede alimentar el dispositivo sin necesidad de un enchufe.
Uno de cada cinco soles tiene un planeta como la Tierra en zona habitable



  Ya prácticamente nadie piensa que estamos solos en la galaxia. Sin embargo, como indican los datos recogidos por el satélite Kepler de la NASA, parece que existen muchos más planetas de los que podemos pensar con vida lejos del Sistema Solar. Según dichos datos, una de cada cinco estrellas similares a nuestro Sol tendrían un planeta con un tamaño parecido a la Tierra en una zona habitable. 

De los aproximadamente 100.000 millones de estrellas que se encuentran en nuestra galaxia, ¿cuántas pueden tener un planeta dentro de la zona habitable orbitando a su alrededor? Este es la pregunta que se han realizado los investigadores de la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Hawái. Y es que para que pueda haber vida (tal y como la conocemos nosotros) es necesario que tenga agua, como en la Tierra, es decir a una distancia ni muy lejos ni muy cerca de su estrella. Si se sitúa demasiado lejos hará demasiado frío, mientras que si está demasiado cerca será un planeta demasiado caliente.

Los investigadores han analizado miles de datos recogidos por el telescopio espacial Kepler y el Keck, situado en Hawai. Su conclusión: alrededor del 22 por ciento de las estrellas parecidas al Sol (a nivel de temperatura) tienen planetas de un tamaño similar a la Tierra (entre una y dos veces su tamaño) y orbitan a su alrededor a una distancia dentro de la zona habitable.

Como explica Erik Petigura, director del estudio publicado en PNAS, "esto significa que cuando se mira hacia los miles de estrellas en el cielo nocturno, la estrella más cercana similar al Sol con un planeta de tamaño a la Tierra situado en la zona habitable está probablemente a tan sólo 12 años luz de distancia y se puede ver a simple vista“.

Sin embargo que se den dichas condiciones no es un valor seguro para que exista agua líquida y vida en otros planetas.